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Jueves 23 de enero de 2020

Norte Grande: El futuro productivo del NEA-NOA

Sección
Políticas Públicas
Fecha de publicación
13 de enero de 2020

El Norte Grande (NEA-NOA), región que abarca la totalidad del área subtropical de Argentina (Misiones, Corrientes, Formosa, Chaco, Salta, Jujuy, Tucumán, Santiago del Estero y Catamarca), es una tierra de contrastes.

Por un lado, es una región de alta diversidad productiva. Cultivos como caña de azúcar, soja, porotos, cereales, arroz, algodón, tabaco, hortalizas, frutales tropicales (cítricos, bananas, paltas, mangos, papaya), yerba mate, té y plantaciones forestales, comparten el territorio con diversas producciones pecuarias, con la pesca (silvestre y de criadero) y la minería. Sin embargo, dicha exuberancia productiva no se condice con el nivel de vida de su población, cuyo PBI per cápita es la mitad del promedio nacional. Esta región, donde vive el 20% de los habitantes del total país, es donde se ubica el 54% de los hogares con necesidades básicas insatisfechas (NBI) del país.

El Norte Grande (NEA-NOA) es también el área del territorio nacional con más presencia de comunidades indígenas (más de 1300 con personería jurídica), con 600 comunidades de 15 etnias sólo en la ecorregión del Chaco Seco, de las cuales una buena parte aún no ha resuelto la situación de tenencia de sus territorios.

Vulnerabilidades

En materia ambiental, en los sistemas naturales del Norte Grande (selvas subtropicales, bosques secos, pastizales y humedales) se concentra gran parte de la biodiversidad de plantas y animales del país. La Selva Misionera y las Yungas (selvas subtropicales), que representan sólo 2% del territorio del país, concentran 50% de las especies. Sin embargo, dicha biodiversidad está insuficientemente protegida. En promedio, menos del 3% está incluido en áreas protegidas, cuando los estándares internacionales, a los que Argentina suscribió, indican al menos proteger un 17% de cada ecorregión para el año 2020. El Norte Grande ha sido en la última década el escenario de la ampliación de la frontera agropecuaria, incorporando unos 3 millones de hectáreas a la producción, totalizando en la actualidad una tercera parte de la tierra dedicada a las actividades agropecuarias intensivas del país (10 de los 30 millones de hectáreas). Esta situación de ampliación continuará en el futuro próximo, incorporándose unas 200.000 ha anuales, principalmente producto de la deforestación, que se concentra (y continuará así en el futuro) en un 90% en la región chaqueña. La deforestación en Argentina representa en términos de liberación de carbono, una cantidad anual equivalente a la que libera la totalidad del parque automotor del país.

Mitos

La ampliación de la frontera agropecuaria, asociada a la importante presencia de comunidades locales (campesinas, criollas y aborígenes) y de áreas de biodiversidad sobresaliente, viene generando situaciones de alta conflictividad que pueden poner en riesgo el futuro productivo de la región. A su vez, estos conflictos afectan la imagen internacional de las producciones argentinas. Por ejemplo, a pesar de que menos del 10% de la soja proviene de áreas deforestadas en las últimas décadas, se vincula (y se objeta) a la totalidad de la soja de Argentina con la pérdida de bosques nativos.

Adicionalmente, las altas temperaturas, las intensas precipitaciones y la alta variabilidad climática en ciertas áreas chaqueñas dificultan la sustentabilidad agrícola de algunas producciones. A esto se suma que algunas técnicas de conservación del suelo, como la rotación de cultivos, son inaplicables por temas de costos y rentabilidad (fletes elevados y alta carga impositiva), constituyendo frenos económicos a la sustentabilidad.

El conjunto de estas situaciones hace difícil avanzar en esquemas de certificación de productos agro-ganaderos y forestales en la región, por lo que las producciones del Norte Grande (NEA-NOA) podrían quedar fuera de ciertos mercados exigentes en un futuro y quizás pueda afectar a la totalidad de ciertas producciones del país.

Sustentabilidad

El desarrollo territorial sustentable ofrece la oportunidad de vincular el desarrollo económico local y regional con políticas de competitividad, descentralización y modernización del Estado, con la participación de empresas y del sector privado, y con la protección del medio ambiente. Favorece al mismo tiempo la implementación de políticas de cohesión y reducción de los desequilibrios regionales, a través del desarrollo de los territorios y de la construcción de redes que faciliten un mayor acceso integrado a los activos de la tierra, la infraestructura y el capital humano, la movilidad laboral y el desarrollo de ventajas comparativas y competitivas.

El desarrollo de los territorios en general y del Norte Grande (NEA-NOA) en particular requiere de una matriz de actores sociales públicos y privados que pueda nuclearse bajo un paraguas institucional o plataforma multisectorial que propicie un análisis ágil e inclusivo de las necesidades y oportunidades de las distintas realidades de la región, que puedan traducirse en acciones concretas de gestión e intervención territorial a escala local y regional.

Este espacio institucional debe cumplir un rol fundamental en el proceso de concertación de recursos humanos calificados y visiones proactivas al conjugar lo técnico, lo científico, lo empresarial, lo tecnológico y el conocimiento aplicado a los procesos de gestión, buscando el apoyo de los sectores productivos, ambientales, académicos y políticos más representativos de los territorios.

Este espacio debe actuar como un interlocutor social, capaz de entender y transmitir las necesidades y anhelos de los diferentes sectores del entramado social y productivo de la región, constituyéndose en un facilitador del diálogo social con propuestas e intervenciones consensuadas y concretas.

Este espacio o plataforma debería tener entre sus objetivos:

- Propiciar un uso del territorio que contribuya a elevar los niveles de desarrollo humano de la región, contribuyendo a una mayor equidad social y mejor distribución de la riqueza.

- Brindar un enfoque interdisciplinario a la búsqueda, proposición, implementación y seguimiento de soluciones en materia de desarrollo de los territorios.

- Generar espacios de planificación estratégica a escala de paisaje, que integren las distintas visiones sobre el territorio y que puedan hacer frente a los nuevos escenarios de cambio climático (Paisajes Sustentables y Paisajes Productivos Protegidos).

- Fomentar la interacción de los sectores productivos, ambientales y de ciencia y tecnología.

- Constituirse en observador permanente de la situación, las dinámicas y las tendencias en materia de desarrollo territorial sustentable..

- Apoyar los proyectos que mejoren la competitividad y fomenten el crecimiento sustentable de las actividades de los sectores agropecuario, forestal, industrial y de servicios.

El Norte Grande (NEA-NOA) debe bajar a tierra estos objetivos y transformarlos en metas alcanzables de bienestar para este próximo decenio, bienestar que sin duda estará atado al crecimiento productivo.

Fuente: eltribuno.info

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