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Viernes 22 de septiembre de 2017

Catamarca: el complejo Shinkal es la Cuzco argentina

Sección
Turismo
Fecha de publicación
8 de enero de 2015

El complejo Shinkal se encuentra a seis kilómetros de la localidad catamarqueña de Londres, en un valle de la sierra de Quimivil y en 21 hectáreas contiene un centenar de construcciones. Integró el Camino del Inca, que bajaba del norte y el Kiri- Kiri, que unía con Chile.

Una publicación de la Voz del Interior, revela que la localidad catamarqueña de Londres, ya desde el nombre que replica al de la capital del Reino Unido, tiene características extravagantes. Entre ellas, haber tenido cinco desplazamientos, entre 1558 y 1633; contar con dos centros urbanos, con sus respectivas plazas e iglesias, que el curso del río Hondo divide en el “de arriba” y el “de abajo”, pero lo más relevante, son las ruinas precolombinas del Shinkal, centro ceremonial y administrativo incaico, preservado en las cercanías.

Ese patrimonio arqueológico es un símbolo de gran valor histórico ya que en la plaza del complejo fue descuartizado el cacique Juan Chelemín, tras la derrota en los alzamientos calchaquíes.

Las ruinas del complejo Shinkal están a seis kilómetros al noroeste de Londres, en un valle de la Sierra de Quimivil, y abarcan 21 hectáreas donde se distribuye un centenar de edificios. La importancia arqueológica del sitio es investigada y restaurada desde la década de 1980 por científicos de la Universidad de La Plata.

La ubicación de Shinkal fue decidida por el cruce de dos rutas importantes en la red de comunicación del Camino del Inca, que bajaba del norte, y el Kiri-Kiri que vinculaba con Chile a través del Paso de San Francisco. El paraje está en un “tinkuy”, lugar de unión de los ríos Quimivil y Hondo, entre algarrobos, chañares y talas.

Por el nordeste ingresa al complejo el Camino del Inca que desciende al valle y se dirige a la residencia del jefe, para luego continuar su trazado hacia al sur.

Esa red de caminos se usaba para intercambio y comunicación y tenía una extensión de 25.000 kilómetros por el imperio incaico. Aún se pueden observar restos como solados de piedra, escalinatas y desagües para el agua de lluvia.

El transporte de la carga se realizaba a lomo de llama y desde Shinkal enviaban textiles, maíz, ají, quinoa, papa, poroto, oro, plata, cobre y estaño.

La riqueza productiva y el desarrollo de las culturas preexistentes a los incas, convirtieron el complejo en un centro religioso, político y administrativo de importancia territorial que los estudiosos denominan “Capital meridional del imperio Inca”.

El área central es una plaza de armas, llamada “Aukaipata” con 200 metros de lado, rodeada por muros de pirca y en cuyo centro está la “ushnu”, pirámide trunca de piedra, de 16 metros de largo por dos de alto. Desde ahí se administraba lo público; era sede del tribunal de justicia y núcleo de ceremonias.

Le siguen en importancia a cada lado de la plaza dos cerros aterrazados de unos 25 metros de alto a los que se llega a la cima por una larga escalinata de piedra construida sobre la ladera.

Liturgia religiosa

El uso de los cerros remite a la liturgia religiosa, con festividades correspondientes al culto solar, en relación con la agricultura, una para el solsticio de invierno y otra para el de verano. Desde esas terrazas se puede observar en forma integral el complejo y reconocer el trazado rodeado por la Sierra de Quimivil. También se destacan las cinco “kallankas”, edificios a modo de galpones de 50 metros de largo; muros de piedra canteada, con vanos trapezoidales y en el interior, paredes con hornacinas.

Los estudios arqueológicos revelaron que esas dependencias fueron habitaciones comunales, unas para la jerarquía incaica y otras para trabajadores.

Las investigaciones también revelaron, a través de los restos encontrados, la dieta de esa comunidad y la división social.

La producción agrícola se almacenaba en las “collcas”, habitaciones de planta circular o elíptica, con paredes de piedra unidas con mortero y revocadas. Tenían techo de paja y agujeros de ventilación orientados hacia las corrientes de vientos más frescos.

Un acueducto atraviesa el poblado. Lleva el agua desde el río Quimivil, distante tres kilómetros.

Dos fuentes de agua cercanas y obras hidráulicas demuestra que ellas hicieron posible la producción agrícola.

El ocaso del complejo

La ocupación y desarrollo del complejo por parte de los incas se extendió a lo largo de 70 años. Luego el Shinkal fue objeto de otras ocupaciones, la primera habría ocurrido durante el pasaje del ejército del adelantado español Diego de Almagro, en su misión hacia el Cuzco.

Al parecer tuvo una corta duración ya que el motivo fue descansar y reaprovisionarse.

Una segunda ocupación ocurrió entre 1558 y 1561, coincidente con la fundación de Londres de la Nueva Inglaterra, por la expedición dirigida por Juan Pérez de Zurita.

Tras esos breves interregnos los diaguitas retomaron el territorio y entre 1630 y 1636 produjeron el “gran alzamiento diaguita”, último intento de mantener la libertad ante el avance del conquistador español.

La rebelión fue aplastada y sus líderes muertos, los vencedores destruyeron Shinkal y desde ese momento permaneció abandonada hasta su descubrimiento en 1901.

Recién a fines de 1970 se comenzaron a estudiar las ruinas, de la mano de Rodolfo Raffino, licenciado en Antropología y doctor en Ciencias Naturales, quien dirigió un centenar de misiones arqueológicas entre ellas las de Shinkal. A la iniciativa se sumó la invalorable ayuda de la Universidad Nacional de la Plata y las ruinas fueron declaradas Monumento Histórico Nacional en 1997.

Desde 2004 y hasta la actualidad los pueblos originarios se convocan para festejar el Inti Raymi (Año Nuevo cada 21 de junio) y se apropian del territorio ancestral.

Aunque sólo es de manera ceremonial y festiva, la tierra vuelve a vibrar con la música, y trae los espíritus de siglos de historia.

En el lugar hay un Museo de Sitio que expone objetos obtenidos de las excavaciones tales como cerámicas, vasijas, armas además de planos del complejo e información del ambiente.

Visitar el complejo de Shinkal, permite comprender la presencia del mundo incaico en la Argentina.

Ese patrimonio arqueológico muestra el grado de organización y desarrollo alcanzado por los pueblos precolombinos como su integración territorial con el imperio.

Lo que hay que saber para llegar

El acceso desde Londres se puede hacer en auto o en ómnibus.

Entrada: para ingresar al complejo se paga un bono contribución $ 35.

Complejo. Tiene un centro de interpretación y un área de recreación con mesas y sanitarios.

Recomendación: llevar protector solar y sombrero

Duración: el recorrido insume dos horas como mínimo.

Consejo: es aconsejable leer de manera anticipada sobre el complejo para una mejor interpretación del sitio.

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