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Martes 16 de julio de 2019

Tiempos aciagos

Sección
Opinión
Fecha
24 de abril de 2019

Diego Lo Tártaro *

La desilusión, la incertidumbre, la cólera y la pena hoy nos alcanza a todos los argentinos por igual, pero para muchos a esto se suma la falta de trabajo, el hambre, la miseria y el abandono, indubitablemente vivimos momentos decisorios que marcaran el destino, la suerte y el futuro de nosotros y nuestros hijos.

En el año 2015 la mayoría de los argentinos buscamos y votamos un cambio que encauzara a la república por el camino que nos había marcado tres décadas antes el Presidente Alfonsín, quien elegido por el pueblo y cuando emergíamos de las profundidades y sombras de la dictadura, el empeñado en recuperar la libertad, la democracia y las instituciones nos convoco a todos a una cruzada de legitimidad democrática y que “nos sumáramos a ese sentimiento ético que sostiene y se constituye en uno los más nobles sentimientos del alma”.

Pues bien, apenas comenzada la actual administración del Presidente Macri, muchos de quienes lo habíamos votado le advertimos que las prioridades y el accionar en cuanto al rumbo iniciado era equivocado, es decir el gradualismo para corregir las variables económicas fundamentales que estaban descontroladas, algo que ni siquiera intentaron, en contraposición a esto procedían con un shock desproporcionado, imprudente e inconsulto en el aumento de las tarifas de los servicios públicos, desequilibrando de esta forma todas las estructuras de costos de las empresas y los presupuestos de los asalariados, en el mientras tanto para financiar el descontrol presupuestario esperaban ilusionados el aluvión de inversiones externas que nunca llegaron, entonces no tuvieron mejor opción que acudir al endeudamiento externo y finalmente agotada esta instancia irresponsablemente recurrieron al FMI.

Muchos y de diferentes sectores hicimos pública nuestra disconformidad, no fuimos tenidos en cuanta porque prevaleció la desinformación, el ocultar la verdad, la imprevisión, la inoperancia, la terquedad pero por sobre todas las cosas la soberbia que obnubila la realidad y atrofia al pensamiento, los resultados hoy nos golpean sin piedad y nos conducen al sufrimiento.

La semana que paso, parte del equipo económico ante la gravedad de los índices de inflación, la magnitud del cierre de comercios, las quiebras de empresas sin distinción de tamaño o región, el aumento de los desocupados y el agravamiento de la pobreza nos ofrecen como paliativo para contener el descontento social y así llegar a las elecciones, (buscando la quimera de la reelección del Presidente), algo que ya muchas veces se hizo en el pasado con nulos o míseros resultados: precios controlados o “acuerdo de caballeros” como dijo el Ministro Dujovne (esto nos trae el recuerdo del ex Ministro de Economía Juan Carlos Pugliese cuando en situación similar a esta popularizo la frase “les hablo con el corazón y me contestan con el bolsillo”).

Precios acordados o controlados por favor esto es solo tapar un agujero de la espumadera que hoy es nuestra economía, pero esta vez su resultado es más dudoso que en oportunidades anteriores dado a que fue desguasada la Secretaria de Comercio.

Pero a todo lo anterior debemos sumar la realidad diaria que se refleja en el riesgo país: 854 puntos, la baja del 8% en las acciones argentinas (ADR) que cotizan en Wall Street, la inseguridad en cuanto al valor del peso ante el dólar, todo esto motivado en parte por el eventual retorno al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, pero cuidado esta mala praxis no termina aquí continuamos agrandando la bola de nieve que son las Leliq, por las que el Banco Central paga el 67% de interés, pero si consideramos que el dólar esta planchado artificialmente esta tasa de interés resulta ser igualmente efectiva en dólares, esto es lo que estamos pagando desaprensivamente e irresponsablemente a los Bancos, cuidado que algunos funcionarios deberán en un futuro no muy lejano dar cuenta de esta dadiva cuasi delictiva a los Bancos.

Todos conocemos que las Leliq son títulos que solo pueden y deben tomar los Bancos, que vencen cada 7 días, es decir como hay licitación diaria todos los días, hay vencimientos que deben renovarse, ahora bien esta bola de Leliq continua creciendo incontroladamente, como el Banco Central sustituyo encajes (billetes y monedas) por letras de liquidez remuneradas, inicialmente los Bancos tenían un limite de adquisición con un tope del 65% de los depósitos, que luego el Banco Central elevo al 100%, esto significa que la política de encajes sobre los depósitos queda virtualmente diluida, esto genera una desprotección del ahorro de los depositantes.

Es decir ya hoy las Leliqs son más peligrosas que lo que fueron las Lebac y no olvidemos que para la liquidación de las Lebac debimos devaluar y acudir apresuradamente al FMI, pero ahora para las Leliq ya no tendremos al FMI, por otra parte cualquier alteración o intranquilidad en el mercado interno por motivos económicos o políticos o en los mercados externos por hechos no previsibles, pueden generar una corrida hacia el dólar que el Banco Central no podrá contener, entonces ¿Cual seria la solución? Pregunta muy difícil de responder, porque aquí se abre la Caja de Pandora, en primer lugar es que las extraordinarias ganancias que vienen acumulando los Bancos durante esta administración ya fueron liquidadas a sus accionistas, las soluciones que trascienden según loa diferentes sectores que provengan todas son muy difíciles de tomar, instrumentar y concretar, un nuevo Plan Bonex, Convertibilidad o Dolarización.

Pero aquí no terminan nuestros padecimientos porque como dice Dante Alighieri en La Divina Comedia a aquellos que ingresan al infierno “Lasciate ogni speranza, voi, ch´entrate” (Abandonad toda esperanza vos que entráis) Porque digo esto, porque el año próximo no tendremos más créditos y si vencimientos y amortizaciones que no podremos afrontar.

Entendemos que estamos ante un problema económico que requiere consenso político por la envergadura de la crisis ya que debemos encarar el problema macroeconómico en su totalidad y no continuar con parches porque no hay soluciones parciales, la indolencia e inoperancia en que esta sumido el gobierno puede conducirnos de la actual crisis económica a un eventual default y la hiperinflación, para terminar en el conflicto social, el peor de los escenarios.

Es evidente que estamos haciendo un equilibrio muy peligroso ante una profunda grieta que hoy nos ofrece: o la actual administración que faltando prácticamente siete meses para finalizar su mandato solo puede exhibir fracasos, que nunca tuvo rumbo, que da manotones de ahogado y hoy se encuentra en el abismo de las tinieblas, o como alternativa un gobierno kirchnerista, que no debemos repetir, para ello acudamos a la memoria y con eso basta. Miremos hacia delante y con serenidad y sensatez analicemos que opciones tenemos, pero no volvamos a equivocar el camino.

Realmente el panorama es desolador, la inoperancia abrumadora, los hechos se aceleran y los tiempos se terminan, las consecuencias económicas y sociales son de una envergadura difícil de cuantificar, si no tomamos conciencia de esta realidad que tenemos ante nuestra vista no dudemos que nos aguardan tiempos aciagos.

* Presidente de IADER

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